Esta boda tenía algo especial desde el principio, porque el novio es francés y quiso empaparse desde el minuto uno de cómo se vivían las bodas en España.
La ceremonia fue en Pendueles, un lugar al que nos encanta ir a trabajar porque todas las personas que están allí son encantadores y nos ponen todo muy fácil, además la capilla es muy acogedora.
Respetando el estilo rústico, nos decantamos por una decoración un efecto despeinado, dando rienda suelta al verde desde la verja de entrada hasta el mismo altar. La idea era que la naturaleza que rodea la capilla se colara dentro de ella y conquistara toda su arquitectura.
La celebración fue en La Franca, un rincón muy especial entre Llanes y Ribadedeva con un jardín al borde del mar. Decoramos los distintos rincones del aperitivo para que se respirara el cariño que los novios querían transmitir a sus invitados.
El anillo de pedida de Patricia nos sirvió de inspiración para elegir el colorido, una mezcla de verdes con granates.
El comedor parecía un bosque encantado, vegetamos la lampara de madera e hicimos unos centros de mesa frondosos y con decenas de velas para dar ese toque de calidez que tan bonito queda en esa época del año.
La celebración continuó en el exterior bajo una carpa transparente desde la que se veían las estrellas o desde la que las estrellas les pudieron ver a ellos.
Fotos: Pelayo Lacazette
















































































































































































