Bienvenido otoño

Octubre ya está aquí y no podíamos inaugurarlo de otra forma. Una boda otoñal nos parecía perfecta para despedirnos del verano y saludar al otoño, que no viene solo. Le acompaña una luz muy especial y el color de los brezos.

Esta boda se celebró el año pasado después de muchos cambios. Los novios tuvieron que reducir el número de invitados y eso, aunque inicialmente fue una pena, se convirtió en una oportunidad de cuidar cada detalle al máximo y hacer que todo fuera todavía más especial de lo que habían imaginado.

 Silvia nos contó que su vestido llevaba sutilmente un toque rosa y utilizamos ese detalle como hilo conductor, empezando por el ramo, totalmente otoñal y que mezclaba distintos todos que iban desde el rosa viejo hasta el granate.

La ceremonia fue en la Capilla de Santa Ana del Palacio de Meres, un lugar precioso en cualquier época del año pero que en otoño tiene una magia especial.

Como era una boda pequeña tratamos de darle un aire muy acogedor, con velas, mucho verde y el color de los brezos.

Después de una ceremonia entrañable y muy familiar, empezó una celebración en la que los novios pudieron compartir mucho tiempo con todos sus invitados ya que todos a los que estaban allí les unían lazos muy fuertes.

Durante el aperitivo, el otoño se reflejaba en cada detalle: el menú, el sitting plan, los centros que decoraban las mesas… todo encajaba como piezas de un único puzle.

Al ser una boda intima pudieron disfrutar de estar todos juntos en uno de los rincones más especiales del palacio: el patio. Allí hicimos un montaje bonito pensando para arropar a los novios en un día tan feliz e inolvidable.

Gracias por inaugurar una nueva estación.

La Mar Studio

La boda de Emma y Javi II

La celebración fue en el Club de Tenis de Oviedo, un lugar que me traía grandes recuerdos en el que se habían casado mis padres justo treinta años antes.

Tuvimos la sensación de estar en casa y todo el mundo se volcó en hacer que todo saliera como habíamos imaginado.

Aunque el día amaneció nublado, la tarde fue despejando y quedó una noche muy agradable por lo que los aperitivos pudieron celebrarse en la terraza, cerca de las pistas a ritmo de la música de Gil&Him.

El equipo de Siapro le dio un giro a toda la iluminación del Tenis con bombillas vintage que creaban un ambiente romántico y focos verdes que se mezclaban con la vegetación que brotaba en todos los rincones y que empezó a prepararse varios días antes de la boda.

Para la decoración queríamos algo sencillo y muy nuestro, que tuviera un significado y un sentido. Nuestra inspiración fue curiosa teniendo en cuenta que nos casábamos en Oviedo y fue Somió. Allí nos conocimos y pasamos los veranos, así que nos pareció una idea estupenda para el último día de agosto. Todas las mesas llevaban el nombre de las travesías y caminos de la zona, con sus respectivas ilustraciones pintadas para la ocasión por Naranjas Chinas.

Las mesas estaban distribuidas por varios salones que se conectaban con vegetación, luces y velas. Fue espectacular tener bajo el mismo techo a tanta gente querida, celebrando el amor. Cada detalle que cuidamos fue una excusa para rendirles un merecido homenaje.

Las flores rosas eran las protagonistas de los centros de mesa y destacaban sobre los helechos verdes, que no podían faltar porque Somió está lleno de ellos. Unas pequeñas lamparas de hierro con luz interminete y velas terminaban de crear un ambiente especial en unos salones que se llenaron de risas y buenas conversaciones.

Pero lo más bonito, a pesar de su belleza, no fueron las flores ni las velas ni el menú que se preparó con tanto cariño. Fueron los abrazos, la alegría que se respiraba en el ambiente y las ganas que teníamos de casarnos y empezar esta preciosa etapa juntos.

Fue el mejor día de nuestra vida y lo recordamos con una sonrisa porque ninguna palabra expresa mejor lo vivido allí. Menos mal que tenemos las fotos de Mercedes Blanco.

La boda de Emma y Javi

Después de años escribiendo decenas de bodas llegó el momento de preparar la mía. No me podía creer ver mi nombre escrito en sus agendas, no para una reunión sino para una prueba. Fue imposible disfrutar más de los preparativos porque no tenía nervios y, además, sabía que estaba en las mejores manos.

Tenía muy claro qué era lo importante: casarme con Javi. Queríamos compartir la felicidad que sentíamos con nuestros invitados porque nos parecía un lujo tener bajo el mismo techo a toda la gente a la que queremos y nos quiere.

Covadonga Plaza me conoce desde que nací, además empecé a trabajar con ella nada más terminar la universidad. Durante todos estos años he aprendido mucho y vivido experiencias inolvidables a su lado. Por eso casi no nos hizo falta hablar sobre el vestido, ella diseñó para mí un traje de novia partiendo de una organza de seda bordada que había traído de un viaje a París hace 30 años. Una pieza única que guardaba en el taller y que yo había descubierto en una mudanza, por eso no me pudo hacer más ilusión cuando me la enseñó.

El vestido tenía cuatro metros de cola y un cuerpo muy trabajado de crep. Llevé un broche de brillantes con forma de lazo que pertenecía a mi abuela Pilar y fui velada, algo que me hacía ilusión desde que de pequeña vi “Sonrisas y lágrimas”.

El ramo fue el resultado de una visita que me hicieron Bea, Belén, Mónica y Elena en mi última prueba. Teníamos claro que sería pequeño porque la falda tenía mucho volumen, así que las rosas de pitiminí fueron la opción elegida, en tonos empolvados. En la empuñadura atamos una cinta de terciopelo verde de La Señorita con una chapa de plata en la que se podía leer la frase “mi razón eres tú”. Para el pelo, Mónica trenzó un tocado con rosas y pequeñas flores de hortensia que rodeaban el moño que me hizo Ana de Llongueras.

Los preparativos en casa transcurrieron en cámara lenta, mientras me maquillaba Lorena, entre risas y con los ojos puestos en el cielo porque parecía que iba a llover, pero los huevos a Santa Clara hicieron efecto y acabó despejando.

La decoración de la Catedral de Oviedo fue una sorpresa. Como para nosotros era la parte más importante de la boda, dedicamos mucho tiempo a elegir la música y las lecturas con Don Álvaro, el capellán de la familia que fue quien nos casó. Durante los preparativos nunca había entrado por el pasillo central porque quería reservar ese momento para la boda y fue muy emocionante.

En la puerta de la Catedral me esperaban Trini y Marga para ayudarme a salir del coche y colocarme el vestido, también mis niñas de arras, vestidas por Marta García- Conde con unos diseños inspirados en mi escritora favorita: Jane Austen, y mi hermano Jaime que me llevó hasta el final del pasillo donde me esperaba mi padre para entregarme a Javi.

La Catedral estaba preciosa, nunca la había visto tan bonita. En la entrada había dos centros muy esbeltos que enmarcaban la puerta central, abierta de par en par para la ocasión. A lo largo del pasillo había adornos en verde que lucían todavía más sobre un suelo que me parecía tan bonito que pedí que no colocaran la alfombra.

El altar estaba decorado con docenas de rosas y hortensias que recreaban un jardín, como el que une nuestras casas en Somió. Además, estuvimos arropados por nuestros padres y por todos los testigos.

A la salida pusimos rumbo al Club de Tenis en un coche antiguo que pertenecía a la familia de unos amigos nuestros.

La semana que viene seguimos con las fotos que Mercedes Blanco, que es una artista, hizo del resto de la boda.

Flores para volver a la rutina

Vuelve septiembre y dejamos atrás los días de verano relajados y sin horarios. Cerramos las casas cerca de la playa y volvemos a la ciudad y al asfalto, los niños vuelven al cole y los mayores al trabajo.

Todos echamos de menos el color y la alegría que tiene el verano, y os traemos un pequeño truco para hacer más llevadero ese cambio: flores. Sí, sí, las flores son la solución a esa nostalgia.

Las flores acompañan y sacan sonrisas, dan un toque de color y de olor a tu casa. Las flores son una bonita manera de estar cerca de la familia de la que has tenido que separarte después de todo el verano juntos. También son unas compañeras estupendas de trabajo para tener en tu mesa y hacer más amable ese espacio lleno de papeles y tecnología.

Las flores son una manera de dar la bienvenida a los que llegan y las gracias a las personas que nos han hecho un favor durante estos últimos meses, especialmente esas madres que nos han abierto las puertas de sus casas o que nos han tenido un día sí y otro también a comer.

Las flores son un altavoz para dar ánimos a los que empiezan un nuevo reto y una manera preciosa de decir “te quiero”.

Así que ya sabes, pon flores cerca y verás septiembre con otros ojos.

Agosto para nosotras

En general, agosto es sinónimo de vacaciones, pero nosotras solemos tener mucho trabajo. Suele ser época de bodas, pedidas de manos y comidas familiares en la que apetece poner flores. También, como se pasa más tiempo en casa, nos llegan peticiones para decorar pequeños rincones y es que los jarrones llenos dan mucha alegría.

Las flores son también muy socorridas para regalar a alguien que nos ha acogido en casa unos días o nos ha invitado a uno de esos planes tan apetecibles en verano que se sabe a la hora a la que empiezan, pero no a la que terminan. También para homenajear a quien cumple años, que en esta época del año no sabemos el día en el que vivimos y a veces olvidamos regalar.

Agosto no solía ser un mes con demasiadas bodas, pero este año cualquier momento es bueno para darse el “sí quiero”. Necesitamos celebrar más que nunca y nada mejor que el amor como excusa para reunirse.

Sea por lo que sea, si necesitas flores estaremos para ti.

El blog volverá en septiembre porque tenemos mucho que contaros y que seguir compartiendo con vosotros. Hasta entonces, felices vacaciones.

Las bodas no vienen solas

En el último post os contábamos con mucha ilusión como, poco a poco y con mucha prudencia, van volviendo las bodas.

Y muchas de esas bodas tienen una celebración previa que a nosotros personalmente nos encanta: la pedida. Una pequeña reunión familiar de la familia del novio y de la novia y que suele ser el día que más flores recibe una mujer en su vida.

A nosotras nos encanta recibir llamadas las semanas previas en la tienda para encargar los centros que van a llegar a casa de la novia ese día. Procuramos siempre que sean distintos y que tengan algún recipiente que luego le sirva para su nueva casa: un frutero de cristal, un jarrón…

De todos los centros, el que más ilusión nos hace preparar es el del novio que generalmente suele ser de rosas rojas y es el más importante de todos. La nota que le suele acompañar suele ser una mezcla de amor y nervios que nos enternece muchísimo.

La mañana de la pedida llevamos todas las flores que han encargado la familia y los amigos a la puerta de la casa de la novia y es muy, muy emocionante ver su cara cuando llamamos al timbre.

Además, de ser una forma de hacer llegar el cariño, dan mucho color y perfuman cada rincón. Esa estampa nunca se olvida.

Gracias por dejarnos formar parte de un momento tan inolvidable de vuestras vidas, nosotras tampoco lo olvidaremos.

Fotos: Maca Castaño.

El invernadero lleno de flores

Hace semanas que nos despedimos de la nostalgia tan grande que nos acompañó durante meses, las bodas a las que tanto habíamos echado de menos volvían y con ellas la alegría y la ilusión que siempre les acompaña.

Foto: Tatiana Castañón

No vamos a negar que hemos pasado de cero a cien, pero adoramos este ritmo, ver la agenda llena, la tienda hasta arriba de flores y reencontrarnos con todos los compañeros del sector.

El baile de fechas ha terminado y empieza la fiesta de verdad. Los ramos de novia, los tocados para las niñas de arras, las decoraciones de la iglesia y los centros de mesas. Los bodegones de bienvenida en el aperitivo, los protocolos de mesa para que los invitados encuentren su sitio…

Vuelven las bodas y estamos felices de que el teléfono no deje de sonar, de ver la agenda llena de citas para concretar detalles y de novios que se animan ya a buscar fecha, la incertidumbre poco a poco va desapareciendo.

Las bodas de este año son muy esperadas y en las flores y en nosotras que somos quienes las ponemos se nota también.

Foto: Mick Diaz

Una boda en casa

Durante los últimos meses se habla mucho de los aplazamientos, pero no nos queremos olvidar de los novios que siguieron adelante con sus planes, contra viento y pandemia.

Novios como Cristina y Pablo, que en pleno noviembre y con muchas restricciones, decidieron celebrar una boda intima para darse un sí muy grande, y es que el tamaño del compromiso nada tiene que ver con el número de invitados.

Aun siendo una boda pequeña, cuidaron cada uno de los detalles. Nada se dejó al azar y eso nos pareció muy emocionante.

Cristina llevaba su “algo azul” en sus ojos y ese color fue también protagonista de sus pendientes, de sus zapatos…y de su ramo, que atamos con unas cintas de terciopelo muy largas (algo que es tendencia en estos momentos).

El novio llevó el uniforme diplomático, con el que estaba realmente elegante.

La ceremonia se celebró en San Julián de Somió, un lugar especial para los novios que decoramos con cariño y un aire silvestre.

El almuerzo fue en casa y en la intimidad familiar. Eso permitió sacar la mantelería reservada para las grandes ocasiones y que todo resultara muy acogedor.

Y es que “para siempre” empieza en cualquier momento y eso incluye en medio de una pandemia mundial.

Fotos: LIVEN

Flores para mamá

Mayo empieza de una de las maneras más bonitas posibles: con la celebración del día de la madre. Una ocasión perfecta para convertir en protagonista a esa persona volcada en la familia y que nos hace la vida más agradable a los demás.

Por eso, cada año nos esmeramos especialmente en preparar cosas bonitas con las que sorprenderles y sacarles una sonrisa.

Como os vemos muy animados a todos con poner mesas bonitas, hemos hecho una colaboración con El Bibio y podéis sorprender a mama con unas flores y un pack de 6 individuales coloridos perfectos para las comidas familiares. Y, además, fenomenal de precio.

Y hablando de comidas familiares, nos hemos juntado con el Rebeco para preparar un pack con un aperitivo y flores perfecto para hacer más especial la comida del domingo.

Si os apetece un ramo de flores, ya sabéis que podemos preparaos lo que penséis que más ilusión le va a hacer recibir. Un ramo con sus flores favoritas o un centro de tonos alegres que siempre hacen mucha compañía. Podéis venir a buscarlo a la tienda o nosotras nos encargamos de que lo reciba en casa a lo largo de la mañana.

Tenemos nuestros clásicos ramitos de flores silvestres en jarrones de cartón que van con agua para que no sufran las flores y que, además, sirve de soporte si no hay un jarrón a mano.

Si tenéis en mente algo de cerámica, cristal, tenemos cosas ideales que nos encantará enseñaros.

Y lo más importante, no os olvidéis de decirle cuanto la queréis. Le encantará oírlo.

Nostalgia

Tenemos que reconocerlo, echamos de menos de bodas de antes y por eso hoy queremos compartir una que se celebró antes de que todo esto estallara y que tenía muchísimos invitados.

Ese fue nuestro reto: convertir un gran salón de congresos del hotel Reconquista en un espacio cálido y acogedor.

Pero empecemos por el principio: la novia. A Clara la conocemos desde hace muchos años porque fue compañera de colegio de una de nuestras hijas, así que nos hizo una ilusión enorme formar parte de un día tan importante para ella. Tenía ganas de un ramo grande con proteas y no nos pudo apetecer más hacer algo diferente con eucalipto, helechos, brezo…despeinado y otoñal. Y en esos mismos tonos trenzamos las coronas de las niñas de arras con las que no podían estar más guapas.

El aperitivo fue en patio central, así que colocamos un sitting plan en el centro para que todo el mundo pudiera encontrar su sitio y, a la vez, servir de decoración. También pusimos otro a la entrada del salón, pensando en los que ya no recordaban cual era su mesa y en los que estaban tan entretenidos que no habían buscado su nombre todavía.

Como os dijimos antes, el salón fue todo un reto por el tamaño que tenía y la altura de los techos, así que aprovechamos para poner árboles y algunos centros altos. También muchas velas, como nos habían pedido los novios y darle protagonismo al color verde, que aligera y traslada a todo el mundo al campo, lugar del que nos trajo la novia unas piñas que usamos para los centros de mesa.

La presidencia estaba en el centro del salón, bajo un centro alto de inspiración otoñal y con sillas distintas.  Además, en los sitios de sus madres los novios quisieron dejarles una replica del ramo, algo que seguro que les hizo mucha ilusión encontrar al llegar.

Y con esa sensación del salón lleno y las ganas de fiesta, nos despedimos con ganas de que pronto vuelva esa antigua normalidad y las bodas de siempre.

Las fotos son de Nus Produccions