Una boda muy asturiana

El 2022 será un año repleto de celebraciones y hemos querido inaugurarlo con una boda muy especial y llena de detalles “muy nuestros”, empezando por la ceremonia que fue en la Basílica de Covadonga.

Los novios venían desde Madrid y Cádiz a casarse y contaron con la ayuda de la madre de Marta para ir avanzando detalles con nosotras y que todo estuviera encauzado cuando vinieron ellos a vernos. Además, la novia tiene una empresa que nos pareció muy interesante y que consiste en una app para tener a mano toda la información de tu boda, así que todo fue muy cómodo para los invitados y que se llama Bobinette.

La Basílica cuenta con una decoración natural increíble que es el propio paisaje que la rodea, así que nos hizo falta poco para darle un toque especial. Colocamos unos cestones para enmarcar la entrada y salida de los novios y otro par a ambos lados del altar. Los llenamos con eucalipto, roble, hiedra, hortensias y aster, todo muy asturiano tal y como nos habían pedido. Esa misma combinación nos sirvió de inspiración para las coronas de las niñas de arras, que iban ideales con sus vestidos blancos.

El ramo de la novia estaba también inspirado en nuestros “praos” y llevaba margaritas y distintas ramas para darle un aire despeinado y natural.

Para celebrarlo, eligieron el Palacio de Rubianes, lugar donde además se alojaron con algunos familiares y amigos, viviendo una experiencia inolvidable. El día fue “muy asturiano” y disfrutaron de un aperitivo en el exterior servido por el equipo de Nacho Manzano con las mejores vistas.

Aprovechamos un rincón para colocar el sitting plan y que los invitados pudieran encontrar su sitio mientras saludaban a otros invitados y visitaban los distintos puestos de cocina en directo que habían preparado para sorprenderles.

La decoración del almuerzo era muy fresca y alegre, dando gran protagonismo al color verde que es el tono que define a nuestra tierra y metiendo dentro toda la naturaleza presente en el exterior. Por eso nos pareció una buena idea poner una decoración colgante mezclando ramajes y enmarcando la mesa presidencial.

Fue una boda inolvidable y que revivirán gracias a las fotografías de Días de vino y rosas

Una boda en Navidad

La Navidad es probablemente la época más entrañable del año y por eso cada vez más novios la eligen para darse el sí quiero. A la alegría de la boda se le suma la ilusión propia de estas fechas y el resultado no puede ser más especial, como vais a poder ver en la boda de Marta y Juan.

Marta llevó un diseñó de Covadonga Plaza que es gran amiga de la familia. En la última prueba, y gracias a la libertad que le dio para crearlo, Belén se imaginó un ramo inspirado en la montaña en invierno. Para atarlo llevaba una larga cinta de terciopelo empolvado de La Señorita y una chapa de plata con sus iniciales y la fecha de la boda.

Para la ceremonia eligieron la Iglesia de San Isidoro, que se encuentra en la plaza del ayuntamiento. Hasta allí fueron llegando primero los invitados y finalmente los novios.

El interior estaba decorado con distintos verdes y ramas de flores de algodón en cuatro copas de hierro forjado colocadas a ambos lados del Sagrario y del altar. En el exterior, aprovechando la escalinata de piedra, diseñamos un adorno a ras de suelo para acompañar a los novios a la salida.

Fue una ceremonia cargada de sentimientos y en la que no faltaron los villancicos cantados por las maravillosas voces de la Escolanía San Salvador.

A la salida todos pusieron rumbo al Club de Tenis. A pesar de estar en pleno puente de diciembre, hizo un precioso día de sol y una temperatura muy agradable, así que los aperitivos y las fotos pudieron hacerse fuera.

La Navidad fue la inspiración para toda la decoración y es que en esta época del año no puede imaginarse un sitting plan distinto a un árbol. Al ser bastantes invitados, colocamos otro de apoyo en la terraza para que a los invitados les resultara más fácil encontrar su sitio.

Toda la papelería fue diseñada por La Tortuga Papelería, que hizo una preciosa corona llena de color y detalles propios de esta época del año.

El almuerzo estaba preparado en los distintos salones del club. Los centros tenían un toque navideño e invernal con cardos y ramas de abeto. No faltaron las velas ni las luces, tan típicas de esta época del año.

Fue una boda muy especial, como la época, como ellos.

Fotos: Mercedes Blanco

Una novia de invierno

Cuando sonó el teléfono y vimos que eran Irene y Vicente de My Noah Candy les dijimos que sí antes de saber de qué se trataba y es que cualquier cosa que nos propongan siempre es un buen plan. En este caso era un shotting ambientado en el invierno en un lugar que no conocíamos y que ahora no vamos a olvidar: el palacio de Figueras.

La idea era hacer una boda de invierno, una época preciosa en la que cada vez se anima más gente a dar el sí quiero y es que son celebraciones preciosas, románticas y especialmente acogedoras.

El traje de la novia, diseñado por Nicolás Costura, era precioso. Mezclaba dos tonos y texturas diferentes y a nosotros nos recordaba a las primeras nieves de la temporada.

Por eso pensamos en un ramo sin verde, con ramaje otoñado, tonos malvas y morados. Tenía un aspecto “congelado” como si el tiempo no fuera a pasar por él.

Para la mesa pensamos en algo muy barroco, con muchas velas a distintas alturas y mezclando telas. La idea era crear algo acogedor, romántico y muy especial. Con tonos propios de la estación, pero distintos a los habituales de la Navidad.

Ha sido un placer coincidir con todos los compañeros en un lugar tan bonito, nos vemos en las últimas bodas del año.

Hector Torra, Barbareando, Yasmina Riera Maquilladora, Calzados la Jaula, Eva Vidal y nuestra modelo Claudia M Fernández.

Todas las fotos las hizo Pelayo Lacazette

Unos novios inolvidables

De Paula y Eduardo no nos vamos a olvidar nunca. Fueron los últimos novios que recibimos en la tienda justo antes de que empezara el confinamiento. Recordamos perfectamente que vinieron con sus padres y que estuvimos un rato viendo opciones y hablando de mil cosas.

La pandemia les cambió muchas veces los planes, pero ellos siguieron, y podemos dar fe de ello, igual ilusionados que el primer día.

Y como nunca llovió que no parara, llegó su momento y pudieron celebrar la boda que siempre habían soñado.

Paula nos pidió que los girasoles fueran protagonistas de la decoración y nos pareció un precioso símbolo de alegría y esperanza. Así que, además para hacer su ramo, nos sirvió de inspiración para la ceremonia que tuvo lugar bajo un árbol centenario por el que hicimos trepar una enorme guirnalda.

Fue una boda divertida y alegre, y es que las celebraciones reflejan a sus protagonistas y ellos son así.

La celebración fue muy divertida y familiar, con una mesa presidencial muy larga porque, con tanta gente querida, cuesta elegir a quien tener cerca ese gran día.

Fotos: Eduardo Ezequiel Photo

La cena previa a los Premios Princesa de Asturias

Octubre ha empezado y con él, además del otoño, llega uno de los eventos más esperados del año: los Premios Princesa de Asturias. Un acontecimiento que convierte Oviedo en el epicentro de la cultura con conferencias, exposiciones, mesas redondas y la entrega de los premios en el teatro Campoamor.

Una edición más tenemos el privilegio de encargarnos de la decoración de la cena después del sensacional concierto que ofrece la Fundación.

Una ocasión única que comparten los miembros del patronato con los premiados y que presiden los Reyes. Esto tiene unas implicaciones en cuanto al protocolo que nos llevan a trabajar mano a mano con el equipo de la Fundación para que todo salga perfecto.

Nos inspiramos en las nuevas tendencias en decoración que tienden hacia lo natural, lo suelto. Y tratamos de hacer algo diferente, aunque el evento sea siempre en el mismo espacio.

Todos los años os enseñamos la decoración de la edición pasada, pero esta vez os contamos lo que sucedió hace dos, ya que la pandemia cambió el año pasada la organización de todos los eventos que acompañan a la entrega de los Premios.

Después de varios años separando el espacio de la recepción y de la cena con diferentes elementos, pensamos en partir el salón en dos con una estructura que cubrimos con un mantel de hilo verde manzana. Jugamos con cristal a distintas alturas para que quedara ligero y le dimos movimiento mezclando flores distintas, pero todas en los mismos tonos: esparraguera, aster, talaspi, claveles, limonium…

Todas las mesas eran redondas, salvo la presidencial que era imperial y estaba colocada en un extremo del salón.

Cada centro de mesa llevaba un tipo de flor diferente en recipiente de cristal, salvo la presidencial que tenía todas las flores.

También decoramos las escaleras que hay detrás de la mesa presidencial para remarcarla y porque en los últimos años se ha convertido en un escenario improvisado desde el que se pronuncian algunos discursos.

Contamos los días para que empiecen los Premios y nos despedimos de la mejor manera posible, con los galardonados de este año pasaran a formar parte de la historia de la cultura y de nuestra ciudad.

Los Premios Princesa de Asturias de 2021 han recaído en la artista serbia Marina Abramovic (en la categoría de Artes), el escritor francés Emmanuel Carrère (en la de Letras), la escritora y activista feminista estadounidense Gloria Steinem (Comunicación y Humanidades). El economista indio Amartya Sen (Ciencias Sociales), la ONG Campaign for Female Education (Cooperación Internacional), la nadadora Teresa Perales (Deportes), el cocinero José Andrés y la ONG World Central Kitchen (Premio Concordia) y un grupo de siete investigadores que desarrollaron algunas de las vacunas: Katalin Karikó, Drew Weissman, Philip Felgner, Uğur Şahin, Özlem Türeci, Derrick Rossi y Sarah Gilbert (Investigación Científica y Técnica).

Bienvenido otoño

Octubre ya está aquí y no podíamos inaugurarlo de otra forma. Una boda otoñal nos parecía perfecta para despedirnos del verano y saludar al otoño, que no viene solo. Le acompaña una luz muy especial y el color de los brezos.

Esta boda se celebró el año pasado después de muchos cambios. Los novios tuvieron que reducir el número de invitados y eso, aunque inicialmente fue una pena, se convirtió en una oportunidad de cuidar cada detalle al máximo y hacer que todo fuera todavía más especial de lo que habían imaginado.

 Silvia nos contó que su vestido llevaba sutilmente un toque rosa y utilizamos ese detalle como hilo conductor, empezando por el ramo, totalmente otoñal y que mezclaba distintos todos que iban desde el rosa viejo hasta el granate.

La ceremonia fue en la Capilla de Santa Ana del Palacio de Meres, un lugar precioso en cualquier época del año pero que en otoño tiene una magia especial.

Como era una boda pequeña tratamos de darle un aire muy acogedor, con velas, mucho verde y el color de los brezos.

Después de una ceremonia entrañable y muy familiar, empezó una celebración en la que los novios pudieron compartir mucho tiempo con todos sus invitados ya que todos a los que estaban allí les unían lazos muy fuertes.

Durante el aperitivo, el otoño se reflejaba en cada detalle: el menú, el sitting plan, los centros que decoraban las mesas… todo encajaba como piezas de un único puzle.

Al ser una boda intima pudieron disfrutar de estar todos juntos en uno de los rincones más especiales del palacio: el patio. Allí hicimos un montaje bonito pensando para arropar a los novios en un día tan feliz e inolvidable.

Gracias por inaugurar una nueva estación.

La Mar Studio

La boda de Emma y Javi II

La celebración fue en el Club de Tenis de Oviedo, un lugar que me traía grandes recuerdos en el que se habían casado mis padres justo treinta años antes.

Tuvimos la sensación de estar en casa y todo el mundo se volcó en hacer que todo saliera como habíamos imaginado.

Aunque el día amaneció nublado, la tarde fue despejando y quedó una noche muy agradable por lo que los aperitivos pudieron celebrarse en la terraza, cerca de las pistas a ritmo de la música de Gil&Him.

El equipo de Siapro le dio un giro a toda la iluminación del Tenis con bombillas vintage que creaban un ambiente romántico y focos verdes que se mezclaban con la vegetación que brotaba en todos los rincones y que empezó a prepararse varios días antes de la boda.

Para la decoración queríamos algo sencillo y muy nuestro, que tuviera un significado y un sentido. Nuestra inspiración fue curiosa teniendo en cuenta que nos casábamos en Oviedo y fue Somió. Allí nos conocimos y pasamos los veranos, así que nos pareció una idea estupenda para el último día de agosto. Todas las mesas llevaban el nombre de las travesías y caminos de la zona, con sus respectivas ilustraciones pintadas para la ocasión por Naranjas Chinas.

Las mesas estaban distribuidas por varios salones que se conectaban con vegetación, luces y velas. Fue espectacular tener bajo el mismo techo a tanta gente querida, celebrando el amor. Cada detalle que cuidamos fue una excusa para rendirles un merecido homenaje.

Las flores rosas eran las protagonistas de los centros de mesa y destacaban sobre los helechos verdes, que no podían faltar porque Somió está lleno de ellos. Unas pequeñas lamparas de hierro con luz interminete y velas terminaban de crear un ambiente especial en unos salones que se llenaron de risas y buenas conversaciones.

Pero lo más bonito, a pesar de su belleza, no fueron las flores ni las velas ni el menú que se preparó con tanto cariño. Fueron los abrazos, la alegría que se respiraba en el ambiente y las ganas que teníamos de casarnos y empezar esta preciosa etapa juntos.

Fue el mejor día de nuestra vida y lo recordamos con una sonrisa porque ninguna palabra expresa mejor lo vivido allí. Menos mal que tenemos las fotos de Mercedes Blanco.

La boda de Emma y Javi

Después de años escribiendo decenas de bodas llegó el momento de preparar la mía. No me podía creer ver mi nombre escrito en sus agendas, no para una reunión sino para una prueba. Fue imposible disfrutar más de los preparativos porque no tenía nervios y, además, sabía que estaba en las mejores manos.

Tenía muy claro qué era lo importante: casarme con Javi. Queríamos compartir la felicidad que sentíamos con nuestros invitados porque nos parecía un lujo tener bajo el mismo techo a toda la gente a la que queremos y nos quiere.

Covadonga Plaza me conoce desde que nací, además empecé a trabajar con ella nada más terminar la universidad. Durante todos estos años he aprendido mucho y vivido experiencias inolvidables a su lado. Por eso casi no nos hizo falta hablar sobre el vestido, ella diseñó para mí un traje de novia partiendo de una organza de seda bordada que había traído de un viaje a París hace 30 años. Una pieza única que guardaba en el taller y que yo había descubierto en una mudanza, por eso no me pudo hacer más ilusión cuando me la enseñó.

El vestido tenía cuatro metros de cola y un cuerpo muy trabajado de crep. Llevé un broche de brillantes con forma de lazo que pertenecía a mi abuela Pilar y fui velada, algo que me hacía ilusión desde que de pequeña vi “Sonrisas y lágrimas”.

El ramo fue el resultado de una visita que me hicieron Bea, Belén, Mónica y Elena en mi última prueba. Teníamos claro que sería pequeño porque la falda tenía mucho volumen, así que las rosas de pitiminí fueron la opción elegida, en tonos empolvados. En la empuñadura atamos una cinta de terciopelo verde de La Señorita con una chapa de plata en la que se podía leer la frase “mi razón eres tú”. Para el pelo, Mónica trenzó un tocado con rosas y pequeñas flores de hortensia que rodeaban el moño que me hizo Ana de Llongueras.

Los preparativos en casa transcurrieron en cámara lenta, mientras me maquillaba Lorena, entre risas y con los ojos puestos en el cielo porque parecía que iba a llover, pero los huevos a Santa Clara hicieron efecto y acabó despejando.

La decoración de la Catedral de Oviedo fue una sorpresa. Como para nosotros era la parte más importante de la boda, dedicamos mucho tiempo a elegir la música y las lecturas con Don Álvaro, el capellán de la familia que fue quien nos casó. Durante los preparativos nunca había entrado por el pasillo central porque quería reservar ese momento para la boda y fue muy emocionante.

En la puerta de la Catedral me esperaban Trini y Marga para ayudarme a salir del coche y colocarme el vestido, también mis niñas de arras, vestidas por Marta García- Conde con unos diseños inspirados en mi escritora favorita: Jane Austen, y mi hermano Jaime que me llevó hasta el final del pasillo donde me esperaba mi padre para entregarme a Javi.

La Catedral estaba preciosa, nunca la había visto tan bonita. En la entrada había dos centros muy esbeltos que enmarcaban la puerta central, abierta de par en par para la ocasión. A lo largo del pasillo había adornos en verde que lucían todavía más sobre un suelo que me parecía tan bonito que pedí que no colocaran la alfombra.

El altar estaba decorado con docenas de rosas y hortensias que recreaban un jardín, como el que une nuestras casas en Somió. Además, estuvimos arropados por nuestros padres y por todos los testigos.

A la salida pusimos rumbo al Club de Tenis en un coche antiguo que pertenecía a la familia de unos amigos nuestros.

La semana que viene seguimos con las fotos que Mercedes Blanco, que es una artista, hizo del resto de la boda.

Flores para volver a la rutina

Vuelve septiembre y dejamos atrás los días de verano relajados y sin horarios. Cerramos las casas cerca de la playa y volvemos a la ciudad y al asfalto, los niños vuelven al cole y los mayores al trabajo.

Todos echamos de menos el color y la alegría que tiene el verano, y os traemos un pequeño truco para hacer más llevadero ese cambio: flores. Sí, sí, las flores son la solución a esa nostalgia.

Las flores acompañan y sacan sonrisas, dan un toque de color y de olor a tu casa. Las flores son una bonita manera de estar cerca de la familia de la que has tenido que separarte después de todo el verano juntos. También son unas compañeras estupendas de trabajo para tener en tu mesa y hacer más amable ese espacio lleno de papeles y tecnología.

Las flores son una manera de dar la bienvenida a los que llegan y las gracias a las personas que nos han hecho un favor durante estos últimos meses, especialmente esas madres que nos han abierto las puertas de sus casas o que nos han tenido un día sí y otro también a comer.

Las flores son un altavoz para dar ánimos a los que empiezan un nuevo reto y una manera preciosa de decir “te quiero”.

Así que ya sabes, pon flores cerca y verás septiembre con otros ojos.

Agosto para nosotras

En general, agosto es sinónimo de vacaciones, pero nosotras solemos tener mucho trabajo. Suele ser época de bodas, pedidas de manos y comidas familiares en la que apetece poner flores. También, como se pasa más tiempo en casa, nos llegan peticiones para decorar pequeños rincones y es que los jarrones llenos dan mucha alegría.

Las flores son también muy socorridas para regalar a alguien que nos ha acogido en casa unos días o nos ha invitado a uno de esos planes tan apetecibles en verano que se sabe a la hora a la que empiezan, pero no a la que terminan. También para homenajear a quien cumple años, que en esta época del año no sabemos el día en el que vivimos y a veces olvidamos regalar.

Agosto no solía ser un mes con demasiadas bodas, pero este año cualquier momento es bueno para darse el “sí quiero”. Necesitamos celebrar más que nunca y nada mejor que el amor como excusa para reunirse.

Sea por lo que sea, si necesitas flores estaremos para ti.

El blog volverá en septiembre porque tenemos mucho que contaros y que seguir compartiendo con vosotros. Hasta entonces, felices vacaciones.