Flores para volver a la rutina

Vuelve septiembre y dejamos atrás los días de verano relajados y sin horarios. Cerramos las casas cerca de la playa y volvemos a la ciudad y al asfalto, los niños vuelven al cole y los mayores al trabajo.

Todos echamos de menos el color y la alegría que tiene el verano, y os traemos un pequeño truco para hacer más llevadero ese cambio: flores. Sí, sí, las flores son la solución a esa nostalgia.

Las flores acompañan y sacan sonrisas, dan un toque de color y de olor a tu casa. Las flores son una bonita manera de estar cerca de la familia de la que has tenido que separarte después de todo el verano juntos. También son unas compañeras estupendas de trabajo para tener en tu mesa y hacer más amable ese espacio lleno de papeles y tecnología.

Las flores son una manera de dar la bienvenida a los que llegan y las gracias a las personas que nos han hecho un favor durante estos últimos meses, especialmente esas madres que nos han abierto las puertas de sus casas o que nos han tenido un día sí y otro también a comer.

Las flores son un altavoz para dar ánimos a los que empiezan un nuevo reto y una manera preciosa de decir “te quiero”.

Así que ya sabes, pon flores cerca y verás septiembre con otros ojos.

Agosto para nosotras

En general, agosto es sinónimo de vacaciones, pero nosotras solemos tener mucho trabajo. Suele ser época de bodas, pedidas de manos y comidas familiares en la que apetece poner flores. También, como se pasa más tiempo en casa, nos llegan peticiones para decorar pequeños rincones y es que los jarrones llenos dan mucha alegría.

Las flores son también muy socorridas para regalar a alguien que nos ha acogido en casa unos días o nos ha invitado a uno de esos planes tan apetecibles en verano que se sabe a la hora a la que empiezan, pero no a la que terminan. También para homenajear a quien cumple años, que en esta época del año no sabemos el día en el que vivimos y a veces olvidamos regalar.

Agosto no solía ser un mes con demasiadas bodas, pero este año cualquier momento es bueno para darse el “sí quiero”. Necesitamos celebrar más que nunca y nada mejor que el amor como excusa para reunirse.

Sea por lo que sea, si necesitas flores estaremos para ti.

El blog volverá en septiembre porque tenemos mucho que contaros y que seguir compartiendo con vosotros. Hasta entonces, felices vacaciones.

Las bodas no vienen solas

En el último post os contábamos con mucha ilusión como, poco a poco y con mucha prudencia, van volviendo las bodas.

Y muchas de esas bodas tienen una celebración previa que a nosotros personalmente nos encanta: la pedida. Una pequeña reunión familiar de la familia del novio y de la novia y que suele ser el día que más flores recibe una mujer en su vida.

A nosotras nos encanta recibir llamadas las semanas previas en la tienda para encargar los centros que van a llegar a casa de la novia ese día. Procuramos siempre que sean distintos y que tengan algún recipiente que luego le sirva para su nueva casa: un frutero de cristal, un jarrón…

De todos los centros, el que más ilusión nos hace preparar es el del novio que generalmente suele ser de rosas rojas y es el más importante de todos. La nota que le suele acompañar suele ser una mezcla de amor y nervios que nos enternece muchísimo.

La mañana de la pedida llevamos todas las flores que han encargado la familia y los amigos a la puerta de la casa de la novia y es muy, muy emocionante ver su cara cuando llamamos al timbre.

Además, de ser una forma de hacer llegar el cariño, dan mucho color y perfuman cada rincón. Esa estampa nunca se olvida.

Gracias por dejarnos formar parte de un momento tan inolvidable de vuestras vidas, nosotras tampoco lo olvidaremos.

Fotos: Maca Castaño.

El invernadero lleno de flores

Hace semanas que nos despedimos de la nostalgia tan grande que nos acompañó durante meses, las bodas a las que tanto habíamos echado de menos volvían y con ellas la alegría y la ilusión que siempre les acompaña.

Foto: Tatiana Castañón

No vamos a negar que hemos pasado de cero a cien, pero adoramos este ritmo, ver la agenda llena, la tienda hasta arriba de flores y reencontrarnos con todos los compañeros del sector.

El baile de fechas ha terminado y empieza la fiesta de verdad. Los ramos de novia, los tocados para las niñas de arras, las decoraciones de la iglesia y los centros de mesas. Los bodegones de bienvenida en el aperitivo, los protocolos de mesa para que los invitados encuentren su sitio…

Vuelven las bodas y estamos felices de que el teléfono no deje de sonar, de ver la agenda llena de citas para concretar detalles y de novios que se animan ya a buscar fecha, la incertidumbre poco a poco va desapareciendo.

Las bodas de este año son muy esperadas y en las flores y en nosotras que somos quienes las ponemos se nota también.

Foto: Mick Diaz

Una boda en casa

Durante los últimos meses se habla mucho de los aplazamientos, pero no nos queremos olvidar de los novios que siguieron adelante con sus planes, contra viento y pandemia.

Novios como Cristina y Pablo, que en pleno noviembre y con muchas restricciones, decidieron celebrar una boda intima para darse un sí muy grande, y es que el tamaño del compromiso nada tiene que ver con el número de invitados.

Aun siendo una boda pequeña, cuidaron cada uno de los detalles. Nada se dejó al azar y eso nos pareció muy emocionante.

Cristina llevaba su “algo azul” en sus ojos y ese color fue también protagonista de sus pendientes, de sus zapatos…y de su ramo, que atamos con unas cintas de terciopelo muy largas (algo que es tendencia en estos momentos).

El novio llevó el uniforme diplomático, con el que estaba realmente elegante.

La ceremonia se celebró en San Julián de Somió, un lugar especial para los novios que decoramos con cariño y un aire silvestre.

El almuerzo fue en casa y en la intimidad familiar. Eso permitió sacar la mantelería reservada para las grandes ocasiones y que todo resultara muy acogedor.

Y es que “para siempre” empieza en cualquier momento y eso incluye en medio de una pandemia mundial.

Fotos: LIVEN

Flores para mamá

Mayo empieza de una de las maneras más bonitas posibles: con la celebración del día de la madre. Una ocasión perfecta para convertir en protagonista a esa persona volcada en la familia y que nos hace la vida más agradable a los demás.

Por eso, cada año nos esmeramos especialmente en preparar cosas bonitas con las que sorprenderles y sacarles una sonrisa.

Como os vemos muy animados a todos con poner mesas bonitas, hemos hecho una colaboración con El Bibio y podéis sorprender a mama con unas flores y un pack de 6 individuales coloridos perfectos para las comidas familiares. Y, además, fenomenal de precio.

Y hablando de comidas familiares, nos hemos juntado con el Rebeco para preparar un pack con un aperitivo y flores perfecto para hacer más especial la comida del domingo.

Si os apetece un ramo de flores, ya sabéis que podemos preparaos lo que penséis que más ilusión le va a hacer recibir. Un ramo con sus flores favoritas o un centro de tonos alegres que siempre hacen mucha compañía. Podéis venir a buscarlo a la tienda o nosotras nos encargamos de que lo reciba en casa a lo largo de la mañana.

Tenemos nuestros clásicos ramitos de flores silvestres en jarrones de cartón que van con agua para que no sufran las flores y que, además, sirve de soporte si no hay un jarrón a mano.

Si tenéis en mente algo de cerámica, cristal, tenemos cosas ideales que nos encantará enseñaros.

Y lo más importante, no os olvidéis de decirle cuanto la queréis. Le encantará oírlo.

Nostalgia

Tenemos que reconocerlo, echamos de menos de bodas de antes y por eso hoy queremos compartir una que se celebró antes de que todo esto estallara y que tenía muchísimos invitados.

Ese fue nuestro reto: convertir un gran salón de congresos del hotel Reconquista en un espacio cálido y acogedor.

Pero empecemos por el principio: la novia. A Clara la conocemos desde hace muchos años porque fue compañera de colegio de una de nuestras hijas, así que nos hizo una ilusión enorme formar parte de un día tan importante para ella. Tenía ganas de un ramo grande con proteas y no nos pudo apetecer más hacer algo diferente con eucalipto, helechos, brezo…despeinado y otoñal. Y en esos mismos tonos trenzamos las coronas de las niñas de arras con las que no podían estar más guapas.

El aperitivo fue en patio central, así que colocamos un sitting plan en el centro para que todo el mundo pudiera encontrar su sitio y, a la vez, servir de decoración. También pusimos otro a la entrada del salón, pensando en los que ya no recordaban cual era su mesa y en los que estaban tan entretenidos que no habían buscado su nombre todavía.

Como os dijimos antes, el salón fue todo un reto por el tamaño que tenía y la altura de los techos, así que aprovechamos para poner árboles y algunos centros altos. También muchas velas, como nos habían pedido los novios y darle protagonismo al color verde, que aligera y traslada a todo el mundo al campo, lugar del que nos trajo la novia unas piñas que usamos para los centros de mesa.

La presidencia estaba en el centro del salón, bajo un centro alto de inspiración otoñal y con sillas distintas.  Además, en los sitios de sus madres los novios quisieron dejarles una replica del ramo, algo que seguro que les hizo mucha ilusión encontrar al llegar.

Y con esa sensación del salón lleno y las ganas de fiesta, nos despedimos con ganas de que pronto vuelva esa antigua normalidad y las bodas de siempre.

Las fotos son de Nus Produccions

La boda de Andrea II

Y del mar se fueron al jardín del Palacio de Meres con el mismo sentimiento de que sus pies no tocaban el suelo. Felices, emocionados y con muchas ganas de pasar un buen rato con su familia y amigos.

Unos días antes de la boda nos trajeron a la tienda una red de pescadores trenzada en Luanco y eso nos sirvió de inspiración para hacer un sitting plan marinero.

El brezo, que le encanta a la novia, estuvo muy presente tanto en la decoración como en la papelería que diseñó la Tortuga para los novios con pequeñas ramitas que daban un elegante toque de color.

Dentro del Palacio, vegetamos algunos rincones para que sintieran que todavía seguían en el jardín. Al igual que en los centros de mesa, pensamos en algo fresco, pero con pequeños detalles otoñales.

Fue un día inolvidable y eso nada ni nadie lo pudo cambiar.

Fotos: Cristina Cañibano

La boda de Andrea en Luanco

Hoy queremos enseñaros una boda muy especial que tuvimos a finales de verano en Luanco. Fue un enlace organizado en 15 días, pero con la misma ilusión y todavía más ganas si cabe que si hubieran tenido todo el tiempo del mundo.

La novia es médico y encontraron en el 18 de septiembre la fecha perfecta para casarse y celebrarlo.

Andrea se puso en nuestras manos y le hicimos un ramo tan grande como su emoción y es que, ni cuando le llamábamos en plena guardia, perdía la sonrisa.

El lugar elegido fue Luanco por el significado que tiene para la familia de la novia. Al lado del mar y con todo el verde de Asturias, poco más se puede pedir.

La ceremonia se celebró en Santa María, una Iglesia que nos encanta. Decoramos con el mismo esmero el interior y el exterior por si algunos invitados tenían que quedarse fuera. Hicimos centros despeinados, con mucho ramaje y un ligero toque color blanco.

Se notaba en el ambiente una gran alegría y es que cuesta creer, después de tanta incertidumbre, que todo estaba saliendo como habían soñado. Pero era realidad y todo el camino recorrido había merecido la pena.

Fotos: Cristina Cañibano

La comunión de Carlota

Hay familias a las que hemos visto crecer. Eso nos pasó con los padres de Carlota, a los que decoramos su boda y acompañamos en momentos muy especiales, como la comunión de sus hijos gemelos. Por eso no podíamos esperar con más ganas que llegara el momento de Carlota, la princesa de la casa, que tras varios cambios de fecha el año pasado puso hacer su comunión en octubre.

Vinieron todos a la tienda: padres, hermanos y Carlota. Nos encantó ver que eran una piña y que compartían cada pequeño detalle con mucha ilusión.

Carlota llevaba mucho tiempo soñando con una corona muy grande de flores, así que eligió los tonos que más le gustaban y se la preparamos con mucho cariño. Estaba tan guapa que no encontramos mejor motivo para ilustrar la papelería, que encargamos a la Tortuga, que a la protagonista del gran día.

La celebración fue en La Barganiza en otoño, y eso nos sirvió de inspiración junto con lo que nos dijo Carlota “quería un bosque encantado”, así que nos pusimos manos a la obra.

La celebración tenía dos partes, un aperitivo y un almuerzo. Colocamos un bodegón de bienvenida en el que estaba escrito el aperitivo y decoraba un poco la zona a la que iban llegando los invitados, que fueron pocos para cumplir con la normativa de aforo que había en ese momento.

Había una mesa de niños y otra de mayores. La de los pequeños estaba bajo un bosque encantado con hadas y el colorido propio de la época del año. No faltaban las ramas, el musgo, troncos, velas y brezo. Algo diferente y especial, igual que Carlota.

No podían faltar las chuches, esas que gustan a mayores y a pequeños y que sirvieron para endulzar un día inolvidable.

No queríamos despedirnos sin acordarnos de todos los niños y sus familias que preparan la comunión este año con muchas ganas y también con incertidumbre. Encontraremos la manera de que, cumpliendo las normas, podáis tener un día muy especial.

Fotos: Di Patata