Hortensias azules II

A la salida de la Iglesia, les esperaba un día espectacular y un homenaje culinario de la mano de Casa Gerardo. Sombrillas abiertas y bebidas fresquitas fueron los mejores compañeros para los centros que habíamos preparado.

La papelería fue obra de María Vigil que interpretó las hortensias azules que tanto le gustan a Ana en un dibujo bonito y campestre y que nos inspiro un sitting plan con un aire muy relajado.

En el interior del palacio, tratamos de que los centros de mesas fueran una continuación de las acuarelas y reflejaran el verano y el campo.

Pero nada dio más color que el buen ambiente que se respiraba en la celebración. Ganaron las ganas.

Fotos: JFK Imagen Social

Hortensias azules I

Ana se casaba en julio y le apetecía una boda muy campestre y veraniega. El sol hizo su aparición y nosotras nos pusimos manos a la obra para reflejar aquello que nos había contado.

El ramo era totalmente “de prao” con flores que parecían recién cortadas de los jardines que rodean al palacio y que encajaban de maravilla con su alegría y juventud. Lo recibió durante los preparativos acompañado de una lectura cumpliendo una emotiva tradición.

Como es una enamorada de las hortensias azules quiso que estuvieran muy presentes en su boda, así que llenamos con esas flores tan nuestras la capilla de Santa Ana.

Toda la boda tenía detalles de ese color, desde su cortejo hasta los pétalos de hortensias que dejamos preparados para que les lanzaran a su salida. Las velas y los cestones completaban ese aire especial que se crea en esa época del año.

Los novios salieron, a pesar del día soleado, bajo una preciosa lluvia de pétalos de hortensias empapados de felicidad.

La semana que viene, os contamos más.

Fotos: JFK Imagen Social

La boda de Carlota y Pedro II

La celebración tuvo lugar a pocos metros del lugar de la ceremonia, en uno de los emplazamientos más singulares de Somió: Villa María.

Durante meses trabajamos mano a mano con Orca Eventos para que todo saliera perfecto. Ellos se encargaron de coordinar todo para que ese día todas las piezas del puzle encajaban de maravilla y para nosotras, además de una tranquilidad, fue un placer. En esas reuniones también estuvo el equipo de Casa Gerardo, con los que nos encanta coincidir, así que trabajamos muy a gusto.

El aperitivo tuvo lugar en los jardines franceses que rodean a la casa, amenizados por las gaitas y por una propuesta gourmet que fascinó a todos.

Hicimos un gran adorno circular con inspiración asturiana por el que pasaron muchos invitados para inmortalizar el momento.

En el jardín trasero, Orca Eventos planteó una gran carpa para que todos los asistentes estuvieran en el mismo espacio. Se adornaron los pilares y se cubrió con tela de camuflaje el techo para que quedara lo más integrada posible. En su interior, todo estaba cuidado al detalle.

Los centros altos convivían con otros bajos para dar sensación de movimiento y mezclamos flores con frutas para reflejar la frescura de una comida de verano.

Los novios abrieron el baile antes de poner rumbo al llagar, donde empezó una fiesta que se prolongó hasta altas horas de la madrugada.

Fotos: Pelayo Lacazette.

La boda de Carlota y Pedro I

Hace un año contábamos los días para que llegara el 26 de junio porque llegaba una boda muy esperada y en la que estuvimos trabajando de la mano de Orca Eventos, lo que fue un auténtico placer.

Fue una celebración muy mediática que despertó todas las miradas y acaparó páginas en la revista hola, Vanity Fair…

La novia estaba preciosa con un vestido lleno de detalles y un tocado espectacular colocado por Julio de Peluquería Suárez. Por todo eso, pensamos en un ramo sencillo con flor menuda, ligeramente desestructurado y un toque azul, color que estuvo muy presente en la boda.

La ceremonia tuvo lugar en la Iglesia de San Julián de Somió. Para recibir a los invitados engalanamos el exterior en tonos verdes con una estética muy asturiana y cambiamos, por deseo de los novios, la clásica alfombra roja por otra en tono Principado de Asturias que daba un aire muy elegante.

El interior estaba decorado en los mismos tonos, con adornos grandes en el altar, pasillo y en las naves laterales recreando un ambiente fresco y muy propio de nuestra tierra.

Al terminar la ceremonia, los novios firmaron en la sacristía y salieron arropados por todos los invitados.

La semana que viene os contamos dónde lo celebraron.

Fotos: Pelayo Lacazette

La uva y sus colores II parte

Mantuvimos la misma estética en la celebración que en la ceremonia, muy centrada en el campo, en lo silvestre y en el colorido de la uva.

Cuando nos enseñaron unos grabados familiares tuvimos claro que no podían faltar en el sitting plan, así que los integramos en la decoración que hicimos con cajas antiguas de fruta, uvas y flores. Ana Villaverde, amiga de la novia, diseñó una papelería ideal para que todo quedara en perfecta armonía.

En el interior, decoramos la balconada con verdes y colocamos un centro XXL en el patio, para dar protagonismo a la mesa presidencial.

Los centros del resto de las mesas estaban formados por distintas piezas en las que colocamos uvas y flores como peonias, limonium, rosita spray, clavelina…

Fue una boda muy especial y nos encanta tener estas fotos de JFK de recuerdo.

La uva y sus colores I

Julia, la novia, es íntima amiga de una de nuestras hijas por eso nos hizo una ilusión enorme cuando nos contó que se casaba. Tras un cambio de planes por la pandemia, llegó el momento de celebrar su gran día en el Palacio de Meres.

La temática nos pareció apasionante: el mundo de la uva, ya que está estrechamente muy ligada a la historia de la familia del novio. Así que nos pusimos manos a la obra para hacer algo diferente y especial.

El ramo de novia era una propuesta muy delicada pensando en las telas antiguas con las que estaba hecho su vestido. Era muy sutil y tenía como protagonistas a los guisantes de olor blancos.

En la fachada de la capilla de Santa Ana adornamos las columnas de piedra, colocando unas bases con flores naturales que enmarcaban la entrada y arropaban la salida.

Sobre el Altar colocamos una guirlanda y dos torres de flores a ambos lados del Sagrario, creando la apariencia de un adorno único.

La tela estampada con la que cubrimos los reclinatorios y todas las flores que usamos estaban inspiradas en los tonos de la uva y eran ideales para la época del año en la que se celebraba la boda: primavera.

La semana que viene os enseñamos la celebración que fue igual de especial.

Fotos: JFK Imagen Social

La boda de Cristina y Javier II

Entre todos discurrimos la manera de cumplir las medidas de aforo que había en el momento y, a la vez, de hacer algo bonito. Por eso surgió la idea de colocar una carpa transparente en el jardín trasero, perfecta para el aperitivo y luego para el baile. También aprovechamos los distintos rincones que ofrecía el palacio para hacer que los invitados estuvieran cómodos y disfrutaran de todo lo que, con tanta ilusión, habían preparado los novios.

En ese momento, había un numero de comensales por mesa y tuvimos que discurrir una forma de poder sentar en la presidencial a todas las personas importantes para los novios. La solución final fue usar dos mesas y disimular la separación con una preciosa guirnalda de extremo a extremo.

Al final, las ganas de casarse y celebrar hicieron que ni la lluvia ni la pandemia pudieran empañar un gran día.

Fotos: Pelayo Lacazette

La boda de Cristina y Javier I

Esta fue una boda de otoño de 2020 que acabó encontrando una nueva fecha a principios de primavera del año siguiente.

A los novios les apetecía que la decoración estuviera inspirada en un bosque, así que lo que hicimos fue darle el colorido de la época para que todo se pareciera lo más posible a lo que habían imaginado cuando preparaban inicialmente su boda.

Lo que no cambió fue el lugar elegido, el Palacio de Meres con su preciosa capilla de Santa Ana, sus salones y jardines.

El ramo de novia estaba pensado para acompañar su precioso vestido, un diseño sencillo y romántico para el que imaginamos un ramo alargado, campestre y con aire despeinado.

Para decorar la capilla quisimos mantener el encanto que tienen los bosques, con sus flores a ras del suelo, la mezcla de ramas y hojas y esa luz tenue tan especial que nos ayudaron a crear las velas.

Nada más terminar la ceremonia, los novios se fueron a dar un pequeño paseo con algo de lluvia y una gran sonrisa como paraguas. La celebración os la contamos la semana que viene.

Fotos: Pelayo Lacazette

Nunca es tarde si la fiesta es buena

Bárbara cumplió 40 años en la pandemia y no pudo celebrarlo como merecía, pero no quería renunciar a una fiesta, así que su marido Sergio se propuso hacer inolvidable sus 40 más 1 y se involucró en cada detalle.

Para ello eligieron el Club de Tenis, un lugar donde han vivido grandes acontecimientos familiares. A la vez que le gustaba la idea de sentirse “como en casa” a Sergio le apetecía darle un aire distinto y sorprender a todos los invitados, especialmente a la homenajeada.

Fue un reto que iba mucho más allá de decorar, había que crear un ambiente, montar un fiestón, así que llamamos a alguien que sabe mucho del tema: David de Siapro y nos pusimos a trabajar mano a mano.

Nos contó lo que necesitaba: la pista cerca de la barra, una zona para pinchar y un escenario para un grupo que iba a tocar y empezamos a transformar el comedor, a mover muebles, a quitar cortinas y cuadros…

Dimos mucho protagonismo a las plantas porque aportan un aire fresco y se bañaron las paredes con luces que fueron cambiando a lo largo de la noche. También trajimos mobiliario diferente y creamos una zona Chill Out aprovechando la terraza del salón contiguo que hacía que el espacio quedara más amplio y despejado, perfecto para bailar.

Como a Barbara le encanta el queso, Sergio llamó a Aitor Vega para que preparara una selección de los mejores y así alimentar, junto a todo lo que habían preparado en el club, las ganas que tenían todos de pasarlo bien.

Nadie paró de bailar hasta las 4 de la mañana, y con tan solo recordar lo vivido, se les van los pies.

Fotos: Mercedes Blanco

Un viaje de inspiración a Paris

Todos los años hacemos este viaje para salir de la rutina, conocer las nuevas tendencias, llenarnos de ilusión y volver con la cabeza rebosante de ideas.

Suelen ser tres días muy intensos de visitar la calle, la ciudad, las tiendas de decoración y recorrer escaparates, que siempre dan muchas pistas de lo que está por venir.

No solo nos inspiran las flores, también los tejidos, la arquitectura y cualquier forma de belleza. Fuimos con los ojos bien abiertos, si parpadeábamos seguro que nos perdíamos algo.

Las floristerías son uno de los lugares que no pueden faltar y entramos a todas las que encontramos por el camino.

Además, este año la primavera estaba rebosante y eso se notaba en árboles y jardines, también en las terrazas y en el ambiente. El buen tiempo nos pone a todos de buen humor.

Ahora más que nunca toca reilusionarse. Empezamos una temporada muy esperada y hay que estar a la altura de los novios que con tantas ganas vienen a vernos para que les acompañemos en un día tan especial e inolvidable.