Una novia medieval II

La celebración fue en el Castillo de San Cucao, allí les estaba esperando Paula de Living las bodas que se había encargado de cuidar cada detalle para que todo fuera sobre ruedas y los novios solo tuvieran que encargarse de disfrutar.

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En la zona del aperitivo mezclamos unos manteles de M viste tu mesa color verde pistacho con otros que tenían allí y dejamos alguna mesa desvestida. El buen tiempo, las hortensias del jardín y lo mucho que había que celebrar, hicieron el resto.

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Para el protocolo de mesas querían usar pacas de paja, algo que hizo resaltar mucho la papelería diseñada por Living las bodas para la ocasión con unas hortensias agostadas dibujadas, las mismas que pusimos para dar un toque de color.

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El salón vivió una autentica transformación, quitamos las cortinas y creamos un espacio diáfano para cenar mientras caía la noche. Cambiamos la mantelería y llevamos una de M viste tu mesa de lino color avellana, bajoplatos de ratán y platos para el pan.

La mesa reservada para la presidencia nos sirvió para crear un fondo de escenario y colocamos delante la de los novios que quedaron enmarcados por velas y verde.

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Una novia medieval que parecía una princesa, estaba en un castillo y vivió una boda de cuento.

Las fotos son de JFK Imagen Social.

 

 

 

Una novia medieval I

La moda es una máquina del tiempo que nos permite revivir una época aunque nunca antes hayamos estado allí. Eso quiso Laura cuando pidió a María Isabel que confeccionara para ella un vestido de inspiración medieval. Después  contactó con Marta Ybern para que ideara un tocado que encajara con esa época histórica.

El resultado de ese trabajo nos inspiró para hacer un ramo muy verde, con espigas, hojas de eucalipto teñidas de dorado y  una cinta de terciopelo azul, a juego con el tejido del tocado.

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La ceremonia fue en San Julián de los Prados, una Iglesia prerrománica ubicada a la entrada de Oviedo y rodeada por un parque.

Al entrañable cortejo de arras que le esperaba a su llegada le hicimos unos ramos con las mismas flores que el suyo pero  colocadas en unos pequeños cestos de mimbre.

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Al terminar la ceremonia pusieron rumbo al castillo…Continuará.

 

Fotos: JFK Imagen social

 

Una boda en el Palacio Conde Toreno

Aunque no suele ser muy habitual, en esta boda conocimos primero al novio que a la novia. Jaime trabajaba en Hispania y era la persona que nos recibía cuando llegábamos y nos ayudaba a solucionar todos  los problemas que surgían. Un encanto. Nuestra estancia en Londres era mucho más agradable gracias a él y por eso nos hizo mucha ilusión decorar su boda.

Sonia y Jaime se casaron en el Palacio Conde Toreno en uno de esos maravillosos días de verano que hacen que Asturias sea todavía más bonita de lo que ya es.

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Nicolás  Costura diseñó un vestido con espalda abierta y una cinta en rosa empolvado en la cintura que nos marcó el colorido del ramo. Mezclamos peonias granates y rosas asalmonadas con astilbe, eucalipto… el resultado fue un juego de tonos y formas romántico y con movimiento.

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La ceremonia fue en la Capilla del Palacio. Colocamos grupos de cestos distribuidos de manera irregular y dos copas de hierro fundido a ambos lados del sagrario llenas de paniculata y ramas verdes. También adornamos la barandilla de madera que separaba el Altar.

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Casarse en lugares así hace que no haga falta enmarcar la entrada porque ya es, de por sí, de película.

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Y lo mismo que pasa con la entrada, pasa con la salida. Cuando un sitio lo tiene todo, no necesita nada más.

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Los jardines fueron el lugar perfecto para perderse, dar un paseo y disfrutar de unos segundos de intimidad antes de volver con todos los invitados.

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El aperitivo, dirigido por Marcos Moran, fue un momento muy especial: música en directo, buenas vistas, excelentes sabores, temperatura agradable y mejor compañía.

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De la terraza pasaron al salón, pero el verde siguió siendo protagonista. La naturaleza estaban muy presente en los manteles “ A de Lola”, en los servilleteros y en los centros de mesa.

Ya en el sitting plan se daba una pista de que el jardín se quería colar dentro.

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El primer baile fue en la terraza bajo un cielo de estrellas y cientos de luces de verbena que alumbraron la fiesta que vino después.

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Fotos: Jfk Imagen Social

 

 

 

 

 

 

Autentica felicidad II

La alegría de la ceremonia se trasladó hasta la terraza, donde les esperaba un espectacular atardecer y un aperitivo del chef Nacho Manzano.

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Paula diseñó una papelería con ramas para los distintos puestos, el protocolo de mesas y la cena. No pudo faltar la mesa de quesos ni la marinera, dos clásicos con los que Manzano acierta y los invitados disfrutan.

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El protocolo de mesas estaba colocado bajo una sombrilla, entre flores. El viento soplaba fuerte y para evitar que volara la papelería atamos limones y naranjas que recogimos de la finca, logrando un resultado más colorido y vistoso de lo que teníamos previsto antes de llevarnos la sorpresa meteorológica de la jornada.

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La cena fue en la carpa que estaba distribuida de una manera diferente a la habitual, empezando por una presidencia de veinte personas. El tamaño y la forma del resto de las mesas se eligieron en función de los grupos que se iban a sentar en ellas. Las sillas de bambú de Global Rent dieron el toque que nos faltaba para crear el escenario perfecto.

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Para dar un ambiente más festivo colocamos en el techo luces de verbena, cestos y helechos. Abrimos los laterales para que el jardín se metiera dentro y colocamos dentro árboles que hacían sentir que estábamos fuera.

Mezclamos distintas mantelerías del catering de Manzano, verde, beige y uno estampado que combinaba ambos tonos. Las velas naranjas, los vasos de agua verdes y las flores en tonos vivos contribuyeron a dar esa inmensa alegría que querían trasmitir los novios.

Al caer la tarde, encendimos velas y luces para trasladarles a esas playas del sur que daban nombre a las mesas y donde tantos buenos momentos pasaron los protagonistas.

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Para que los invitados pudieran dejar unas palabras a los novios, Paula de Living las bodas, diseñó un rincón con atrapa sueños para que así, no se escapara ninguno.

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Si la boda fue una fiesta, la fiesta no os podéis imaginar lo que fue.

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Fotos: JFK IMAGEN social

 

 

 

 

 

 

 

Autentica felicidad I

Decidimos titular el post así porque felicidad es la mejor palabra para definir a Gladys y Juan. Ellos son la alegría, el optimismo, las ganas… y la suma de todo eso da por resultado la felicidad.

Participar en la boda de dos personas que se quieren tanto fue un auténtico placer. Todo fue fácil, confiaron a ciegas y se dejaron llevar.

Nuevamente trabajamos mano a mano con Paula de Living las bodas, con la que volveremos a coincidir mucho este año.

Gladys es una persona muy especial y su vestido no iba a ser menos. Alfonso Pérez fue el encargado de diseñar un traje irrepetible, con encaje, muchos cortes y un toque de color dorado que nos inspiró para crear el ramo.

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Las mangas infinitas con efecto capa nos hicieron  pensar en un ramo largo, con lisianthus color crema atados con una cintas dorada que nos trajo el diseñador y de las que colgaba un camafeo antiguo.

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La ceremonia civil se celebró en los jardines de la Riega, con la ciudad de Gijón y el mar Cantábrico de fondo.

Querían algo informal, alegre y muy participativo. También que sus sobrinos estuvieran en primera fila y que los invitados no perdieran detalle de todo lo que ocurriera.

Buscamos sillas por todo el palacio, desde la terraza hasta la última de las habitaciones. No eran iguales pero eso no importaba, quedaba bonita la mezcla de distintas formas, colores y materiales.

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Enmarcamos el pasillo con capazos, frascas de cristal y faroles. Enfrente de todas las sillas había una zona reservada para los novios y otra, muy cerquita, para su cortejo de arras.

Colocamos dos bancos, uno  para Gladys y Juan, bajo un arco recubierto de vegetación y capazos llenos de flores, y otro de madera blanca para los niños.

Mezclamos hortensias blancas, rosas y azules con otras flores para darle un aire campestre y alegre huyendo de la ceremoniosidad y creando el ambiente distendido que querían los novios.

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La novia salió del Palacio acompañada del padrino y de sus niños de arras, ellas llevaban unas medias coronas de flores rosas trenzadas por Mónica.

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Fue una ceremonia preciosa, llena de sonrisas, palabras bonitas, besos, abrazos y mucho, mucho amor.

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Hay bodas en las que la fiesta empieza mucho antes del baile, y esta es una de ellas.

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Continuará…

Fotos: JfK imagen social

 

 

 

Pronto será otoño

Aunque el verano aún está presente, nosotras tenemos la cabeza puesta en el otoño y en todas las bodas que tendremos en los próximos meses. Para inaugurar esta nueva época del año hemos rescatado las fotos de una de las más bonitas que hicimos el año pasado por esta misma época y que nos llevó hasta Cantabria.

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Gora vino a vernos con tiempo porque quería preparar su boda con calma, tenía muy claro lo qué quería y cuales iban a ser los proveedores que le iban a acompañar en un día tan especial y eso hizo que todo fuera más fácil.

Covadonga Plaza le diseñó un vestido con una falda de tul tan impresionante como la pedrería que empezaba en los hombros y terminaba en la espalda. El tono de ese adorno y del tocado de Le Touquet nos marcó el colorido del ramo en el que además de ponerle sus rosas favoritas, añadimos unas ramitas de eucalipto buscando el gris del bordado.

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La Hostería Castañeda fue el lugar elegido por los novios para su boda, fuimos juntos a visitarlo y a planear como sería todo, empezando por la ceremonia civil que se celebraría en el bosque.

Nos pidieron mantener la estética del bosque así que apostamos por el color verde, hojas y  ramas. Mezclamos helechos, hiedra, paniculata… buscando el aire otoñado propio de la época. Un momento emotivo y muy romántico con los novios enmarcados en el arco y cientos de árboles arropando los bancos donde se sentaban los invitados.

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Para el aperitivo hicimos centros con brezos a juego con el estampado de los manteles.

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El protocolo de mesas con la papelería diseñada por de rosas y Baobabs lo colocamos a la entrada de la Hostería aunque realmente parecía que lo habíamos puesto a la entrada del bosque porque estaba rodeado de helechos, brezos, hiedras…

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A la novia le encantan las velas, así que decidimos sorprenderla con cientos de ellas colocadas en vasitos, candelabros… al encenderlas todas daban una luz muy especial.

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Con su brindis damos la bienvenida al otoño y a todo lo bueno que está por llegar.

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Fotos: JFK Imagen social

Una boda en Hawaii

La boda de Aida y Pablo ha sido una de las más divertidas de la temporada y ni el frío ha podido convencernos de que esperáramos al buen tiempo para enseñaros las fotos.

Cuando ellos vinieron a vernos y nos contaron la idea que tenían en la cabeza, nos encanto. Trasladar Hawaii a la Riega nos parecía un reto apasionante y el motivo precioso: ellos se habían casado allí solos y querían volver a vivir ese momento rodeados de familiares y amigos.

En la invitación hablaban de una boda pero en realidad la gente iba a asistir a un viaje…un viaje inolvidable. En la maleta solo hacía falta llevar ropa de fiesta y ganas de pasarlo bien.

La novia nos pidió un ramo de peonias y olivo. Quería algo sencillo como su vestido y que hiciera juego con el tocado que le había hecho Cristina Pascual.

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Al aterrizar allí los invitados estaban desconcertados: el trayecto había sido corto pero habían llegado muy lejos.

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Para la ceremonia nos habían pedido un arco de flores. Ambientamos el espacio con hojas de monstera, palmito, flores de acanto, peonias… El pasillo lo llenamos de pétalos, velas y flores.

 

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La ceremonia oficiada por Javi de Liebling fue emocionante y divertida. Fue volver a esa playa donde se habían dicho sí pero esta vez con toda la gente que no podía faltar.

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Al final se intercambiaron Leis que son los collares hawaiianos y que nosotras preparamos para la ocasión.

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Aunque el día era muy soleado, como es típico en Hawaii a la salida se vieron sorprendidos por una lluvia…de olivo.

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La celebración fue tipo Cocktail. Colocamos un bodegón de bienvenida, palmeras incluidas y que por un momento nos hizo dudar de si estábamos de vacaciones o trabajando.

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Y como en casa del herrero no siempre hay cuchillos de palo, ellos quisieron poner el toque de su proyecto Rawcoco que muchos conoceréis en Gijón.

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La papelería de Living las bodas daba ese toque exótico que pedían los novios y que tanto gustó a los invitados.

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El chiringuito de tabaco de Living las bodas no tenía nada que envidiar a los que se pueden encontrar paseando por la isla.

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Se hizo de noche y también la luz gracias a cientos de bombillas que iluminaron el cielo de su particular paraíso.

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Si la boda había sido diferente, la fiesta no podía ser menos. Nos pusimos manos a la obra y transformamos la carpa en una zona disco para que los invitados siguieran la fiesta.

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Las fotos son de Jfk con los que hemos coincidido varias veces este año y siempre es un placer. La coordinación corrió a cargo de Wednesday WP que lograron que todo saliera perfecto.