El invernadero lleno de flores

Hace semanas que nos despedimos de la nostalgia tan grande que nos acompañó durante meses, las bodas a las que tanto habíamos echado de menos volvían y con ellas la alegría y la ilusión que siempre les acompaña.

Foto: Tatiana Castañón

No vamos a negar que hemos pasado de cero a cien, pero adoramos este ritmo, ver la agenda llena, la tienda hasta arriba de flores y reencontrarnos con todos los compañeros del sector.

El baile de fechas ha terminado y empieza la fiesta de verdad. Los ramos de novia, los tocados para las niñas de arras, las decoraciones de la iglesia y los centros de mesas. Los bodegones de bienvenida en el aperitivo, los protocolos de mesa para que los invitados encuentren su sitio…

Vuelven las bodas y estamos felices de que el teléfono no deje de sonar, de ver la agenda llena de citas para concretar detalles y de novios que se animan ya a buscar fecha, la incertidumbre poco a poco va desapareciendo.

Las bodas de este año son muy esperadas y en las flores y en nosotras que somos quienes las ponemos se nota también.

Foto: Mick Diaz

Una boda en casa

Durante los últimos meses se habla mucho de los aplazamientos, pero no nos queremos olvidar de los novios que siguieron adelante con sus planes, contra viento y pandemia.

Novios como Cristina y Pablo, que en pleno noviembre y con muchas restricciones, decidieron celebrar una boda intima para darse un sí muy grande, y es que el tamaño del compromiso nada tiene que ver con el número de invitados.

Aun siendo una boda pequeña, cuidaron cada uno de los detalles. Nada se dejó al azar y eso nos pareció muy emocionante.

Cristina llevaba su “algo azul” en sus ojos y ese color fue también protagonista de sus pendientes, de sus zapatos…y de su ramo, que atamos con unas cintas de terciopelo muy largas (algo que es tendencia en estos momentos).

El novio llevó el uniforme diplomático, con el que estaba realmente elegante.

La ceremonia se celebró en San Julián de Somió, un lugar especial para los novios que decoramos con cariño y un aire silvestre.

El almuerzo fue en casa y en la intimidad familiar. Eso permitió sacar la mantelería reservada para las grandes ocasiones y que todo resultara muy acogedor.

Y es que “para siempre” empieza en cualquier momento y eso incluye en medio de una pandemia mundial.

Fotos: LIVEN

Nostalgia

Tenemos que reconocerlo, echamos de menos de bodas de antes y por eso hoy queremos compartir una que se celebró antes de que todo esto estallara y que tenía muchísimos invitados.

Ese fue nuestro reto: convertir un gran salón de congresos del hotel Reconquista en un espacio cálido y acogedor.

Pero empecemos por el principio: la novia. A Clara la conocemos desde hace muchos años porque fue compañera de colegio de una de nuestras hijas, así que nos hizo una ilusión enorme formar parte de un día tan importante para ella. Tenía ganas de un ramo grande con proteas y no nos pudo apetecer más hacer algo diferente con eucalipto, helechos, brezo…despeinado y otoñal. Y en esos mismos tonos trenzamos las coronas de las niñas de arras con las que no podían estar más guapas.

El aperitivo fue en patio central, así que colocamos un sitting plan en el centro para que todo el mundo pudiera encontrar su sitio y, a la vez, servir de decoración. También pusimos otro a la entrada del salón, pensando en los que ya no recordaban cual era su mesa y en los que estaban tan entretenidos que no habían buscado su nombre todavía.

Como os dijimos antes, el salón fue todo un reto por el tamaño que tenía y la altura de los techos, así que aprovechamos para poner árboles y algunos centros altos. También muchas velas, como nos habían pedido los novios y darle protagonismo al color verde, que aligera y traslada a todo el mundo al campo, lugar del que nos trajo la novia unas piñas que usamos para los centros de mesa.

La presidencia estaba en el centro del salón, bajo un centro alto de inspiración otoñal y con sillas distintas.  Además, en los sitios de sus madres los novios quisieron dejarles una replica del ramo, algo que seguro que les hizo mucha ilusión encontrar al llegar.

Y con esa sensación del salón lleno y las ganas de fiesta, nos despedimos con ganas de que pronto vuelva esa antigua normalidad y las bodas de siempre.

Las fotos son de Nus Produccions

La boda de Andrea II

Y del mar se fueron al jardín del Palacio de Meres con el mismo sentimiento de que sus pies no tocaban el suelo. Felices, emocionados y con muchas ganas de pasar un buen rato con su familia y amigos.

Unos días antes de la boda nos trajeron a la tienda una red de pescadores trenzada en Luanco y eso nos sirvió de inspiración para hacer un sitting plan marinero.

El brezo, que le encanta a la novia, estuvo muy presente tanto en la decoración como en la papelería que diseñó la Tortuga para los novios con pequeñas ramitas que daban un elegante toque de color.

Dentro del Palacio, vegetamos algunos rincones para que sintieran que todavía seguían en el jardín. Al igual que en los centros de mesa, pensamos en algo fresco, pero con pequeños detalles otoñales.

Fue un día inolvidable y eso nada ni nadie lo pudo cambiar.

Fotos: Cristina Cañibano

Calma en medio del caos 1

Hemos titulado este post así porque estos novios decidieron casarse en el claro de luz que supuso el verano en medio de la oscuridad que estamos viviendo. Vinieron con poco tiempo y todo fue muy ágil y es que cuando tienes que elegir rápido das menos vueltas a las cosas y no te complicas.

El ramo estaba inspirado en “un paseo por el campo”, era despeinado, salvaje y silvestre. Llevaba salvia, menta, flor de cera, aster…

Para casarse eligieron el Santuario de la Virgen de la Cueva, así que pensamos en una decoración muy natural con mucha hiedra y flores del campo. Nos centramos en colores como blanco, morado y amarillo que no son muy habituales, pero quedan preciosos. Decoramos la entrada y la zona del altar, poniendo toda la atención en los momentos importantes de la boda: la llegada y la salida de los novios y el acto en sí del matrimonio frente al altar.

El entorno ya viste por si solo y es que Asturias está lleno de rincones singulares e imposibles de encontrar en otro rincón del mundo.

Fotos: Días de vino y rosas

La boda de Elieen II

Para la celebración eligieron el Palacio de Meres. Allí pudieron disfrutar con todos los invitados de un aperitivo en el jardín y de los rayos del sol que se sumaron a la fiesta.

Decoramos las mesas de apoyo con jarras de cerámica y otras piezas de loza llenas de flores silvestres, creando distintos rincones para que los invitados estuvieran a gusto en distintos grupos.

En los distintos salones del palacio se dispusieron las mesas para el almuerzo. Para los centros de mesa seguimos la misma línea que el resto de la boda y es que la sencillez tiene mucho encanto.

Fue una bonita y emotiva celebración del amor. Inolvidable para ellos y también para todos los que formamos parte, de alguna manera, de aquel día.

Fotos: Pelayo Lacazette

La boda de Elieen

Empezamos el año recordando lo que más nos gusta decorar: las bodas. Hemos elegido para esta ocasión tan especial a una novia del año pasado, que decidió casarse tras varios cambios de fecha a pesar de todo y demostrando que el amor todo lo puede.

A una boda no la hace más especial el tener más o menos invitados, lo que la hace inolvidable es la ilusión de los novios y sus ganas de dar un paso tan importante. Y eso se lo queremos recordar a todas las parejas que viven estos meses con nervios e incertidumbre. Valga esta boda, en tiempos tan extraños, para demostrar que la belleza y la ilusión no entienden de pandemias. Elieen tenía las cosas muy claras, quería algo sencillo, y nada hay más sencillo que las margaritas, que fue lo que elegimos, junto con unas ramitas de olivo para su ramo de novia.

Ese gusto por lo natural lo mantuvimos en toda la decoración y además, quedaba precioso en pleno verano.

Para casarse eligieron la preciosa capilla de San Esteban de Leces, al lado de Ribadesella, lugar donde veraneaba el novio y que tiene vistas al mar y una entrada rodeada de jardín a la que fueron llegando los invitados.

Para enmarcar la capilla utilizamos unos cestos de distintas alturas con vegetación, que encajaba muy bien con el entorno y destacaba sobre la fachada.

Adornamos el altar con una guirnalda y colocamos dos centros a ambos lados del Sagrario, centrando toda la atención en lo verdaderamente importante.

A la salida, y rumbo a la celebración, los novios pararon a hacerse unas fotos con Pelayo Lacazette que han dado la vuelta al mundo y con las que nos despedimos hasta la semana que viene.

La boda de Candela en Llanes III

Y de la playa durante el aperitivo y las vistas al mar durante el almuerzo los invitados pasaron ni más ni menos que al fondo del mar.

Para el baile instaló una espectacular carpa transparente de Global Rent, dentro se ambientó una zona chill out con rincones para sentarse y descansar que decoramos con cientos de camelias de papel que Cova nos trajo de París y unos cojines muy simpáticos de peces.

Y otra zona pensada para bailar y sentirse el fondo del mar, con medusas y espectaculares juegos de luces de Siapro que se movían con el viento.

Fue un lujo estar allí pero más todavía lo ha sido trabajar durante tantos años con Cova. Gracias por tu talento.

Fotos: Mercedes Blanco

La boda de Candela en Llanes I

En el 2019 tuvimos bodas increíbles y una de las más especiales fue la de Candela, la hija de Cova Plaza. A su madre la admiramos mucho y ella ha diseñado muchos de los trajes de novia de la familia, por eso nos hacía especial ilusión participar en esta boda.

Además, Cova es una persona inmensamente creativa y trabajamos mano a mano para dar vida a sus ideas y estar a la altura de la ilusión que pusieron los novios en la celebración. Contar la maestría de Ramiro Jofre fue otro de los maravillosos recuerdos que nos llevamos de esta boda, siempre es un lujo tenerle cerca.

Eligieron Llanes porque no había mejor manera de acabar el verano que en el lugar donde Candela tenía los mejores recuerdos de sus vacaciones.

Para la ceremonia eligieron la Iglesia de Pendueles. Cova quería que la naturaleza lo invadiera todo y eso fue, precisamente, lo que hicimos llenar de verde todos los rincones. Desde el suelo con una alfombra de césped hasta la barandilla y el altar con guirnaldas trepadoras.

El traje de novia de Candela era una autentica obra de arte y es que si Cova siempre se esmera en hacer trajes únicos, el de su hija llevaba, además de mucho cariño, infinitas horas de trabajo.

La semana que viene os enseñamos más fotos de Mercedes Blanco de esta preciosa boda porque queda mucho por contar.

La boda de My Noah Candy 2

En el Palacio de la Aguera nunca habíamos trabajado pero esta boda fue un curso intensivo de todos sus rincones y ahora lo conocemos como la palma de nuestra mano. Junto a los novios lo fuimos a ver y, reunión tras reunión, fuimos perfilando los detalles. Ellos querían hacer una boda única y cuidaban cada pequeño detalle convirtiéndolo en protagonista.

Ser invitado en esa boda fue un autentico lujo porque los novios estuvieron volcados durante meses en hacer que cada minuto fuera inolvidable pero sin perder nunca el foco de lo verdaderamente importante: el amor. Ese equilibrio nos enamoró.

Éramos muchos trabajando allí, el buen ambiente que se respiraba en los preparativos era una buena pista de lo que sucedería después: Global Rent, Aitor Vega Quesos, Los Arcos Cangas, Classico Boda, Mariano Caiman, Juan Contreras Eventos, Música de Sofá, Solomonesbrothers, Adeloa…

Al ver el montaje terminado nos dimos cuenta que todas las horas invertidas, los emails, las reuniones y visitas habían merecido la pena. Todo estaba en el lugar que los novios habían elegido para ello, especialmente los invitados, que se encontraban en el centro de la celebración.

Fue una fiesta que empezó pronto y terminó tarde. Fue la boda especial que merecen aquellos que dedican su vida hacer que la de los demás sea inolvidable.

Fotografías de JKF IMAGEN SOCIAL.